INTERNACIONAL
27/07/2024
La pandilla MS13 construyó túneles en la cárcel de máxima seguridad de Honduras en complicidad con policías y militares
Fuente: telam
Una investigación interna en el gobierno de Xiomara Castro determinó que autoridades policiales supieron de la construcción pero no actuaron. También hay indicios de que al menos una agente penitenciaria participó en una masacre carcelaria
Las masacres y la colusión entre presos, pandilleros, policías y autoridades no son novedad en Honduras. Una investigación reciente de Progreso Digital, basada en datos oficiales, determinó que un millar de personas murieron en las prisiones del país centroamericano en lo que va del siglo. En 2012, en un solo evento, fallecieron 362 presos. En los últimos años, desde que la presidenta Xiomara Castro asumió, en enero de 2022, han ocurrido más matanzas.
Lo que se acumula en varios expedientes son esos indicios, incluso pruebas que hablan de las mafias carcelarias y sus socios en el poder.
Fue, aquella, una de las primeras menciones a los túneles de la MS13 en Támara que quedaron registradas en un informe oficial. Pero había más.
Algunos de los líderes de la MS13 presos en Támara y mencionados en el informe como responsables de las redes criminales montadas en complicidad con funcionarios públicos son Melvin Alfredo Bejarano, Denis Adalid Pagoada Puerto, José Nahum Montufar Henríquez, César Josué Molina Lara, Daniel Eduardo Meléndez De Vicente, Nadab Elí Mejía Coca, entre otros.
En uno de sus informes a la presidenta Castro, la comisión interventora de cárceles informó sobre la complicidad de los mandos policiales con la corrupción en las cárceles. Es una queja dura: “Se visibilizó la incapacidad, ineficacia, negligencia, complicidad e involucramiento de la Policía Nacional en todos sus niveles jerárquicos… (Policías) y agentes penitenciarios, desde la institucionalidad y haciendo uso del uniforme de los recursos públicos… participan por acción y omisión en las redes de corrupción que financian la guerra del terror librada contra el Estado…”
La matanza tuvo un efecto inmediato en el gobierno hondureño. La presidenta Castro dio marcha atrás y mató a la comisión interventora, la misma que había identificado la complicidad policial en la corrupción carcelaria que, en parte, había facilitado la masacre de Támara. La mandataria devolvió el control de las prisiones al ejército, algunos de cuyos mandos también habían estado implicados en redes de corrupción durante el gobierno del expresidente Juan Orlando Hernández, antecesor de Castro y quien fue condenado por narcotráfico en Estados Unidos el 8 de marzo anterior.
A pesar de los cambios, sin embargo, las investigaciones no se detuvieron. Un informe de inteligencia penitenciara determinó muy pronto que agentes destacados en Támara habían facilitado la masacre del 29 de junio de 2023.
“Se pudo corroborar que (la masacre) fue una acción planificada con la participación de la agente… quien ingresó armas a las pandilleras para facilitar la masacre… Recibió ella el turno y le proporcionó las llaves para que ingresaran a realizar la masacre… Dicha agente es miembro de la pandilla 18… tiene dos hijos con un líder de la pandilla, dice el informe, que además detalla cómo la agente sospechosa fue trasladada a una cárcel en Olancho, en le noreste del país, a unos 190 kilómetros de Támara, por orden de un alto jefe policial “con el propósito de interrumpir la verdadera investigación”.
Este último informe detalla, además, que los túneles siguen ahí. “En los distintos módulos existen espacios acondicionados por los privados de libertad para ocultar armas y municiones, drogas y dinero (en caletas) … también la red de túneles que permiten el libre tránsito de sustancias prohibidas…” Los presos, dice el reporte, tienen al menos 2,000 armas dentro de la cárcel de Támara.
La última propuesta del gobierno hondureño para lidiar con la interminable crisis carcelaria ha sido construir un recinto de máxima seguridad en las remotas Islas del Cisne en el Caribe, cuya construcción está programada a iniciar el próximo agosto. En Támara y otros recintos carcelarios de Honduras, no obstante, las redes de corrupción y los señalamientos de complicidad entre policías, militares y pandilleros siguen multiplicándose.
Fuente: telam