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26 de mayo de 2023

Dólar, inflación y shows internacionales: ¿qué se puede esperar de la música en vivo en 2024?

Este artículo forma parte de la edición impresa de Rolling Stone Argentina #303, editada en junio de este año

En un año cargado de propuestas para todos los gustos, los productores argentinos revisan el calendario y hacen cuentas: "Estamos malabareando"


Roger Waters volverá a River el 21 y el 22 de noviembre (Foto: Ignacio Arnedo)
En octubre de 2022, el gobierno dispuso en el decreto 682/22 el acceso a un “dólar cultural” (también conocido como “dólar Coldplay”), que les permite a los productores de espectáculos adquirir divisas a la cotización oficial con un 30% de tasa impositiva adicional. Sin embargo, según la industria, esta medida tampoco significó un salvataje suficiente para los productores. “El tema es que seguramente el Banco Central está dando menos acceso que hace un año al dólar cultural a esta industria”, explica Juan Pablo Paolicchi, economista de Empiria Consultores. “Eso ocurre porque está dando menos dólares que hace un año a toda la economía en general. Básicamente, porque no tiene dólares”. El resto de los productores, que no califican para comprar el mencionado dólar cultural, no tienen más remedio que acudir al mercado paralelo.

“No solo el tema del dólar es complicado, sino cómo todo está subiendo”, agrega otra fuente de larga experiencia en producciones internacionales. “Algunos locales o boliches han aumentado sus alquileres un 300% y hasta 400% desde el año pasado hasta hoy”.

Al menos diecinueve artistas extranjeros tienen shows programados en Buenos Aires de acá hasta diciembre. Hay de todas las escalas de público y para todos los gustos, con muchos de ellos ya en condición de sold out. Desde el aterrizaje taquillero de Roger Waters, Red Hot Chili Peppers y The Weeknd, todos en el estadio de River, hasta el neo-jazz de BadBadNotGood en el CC Konex, pasando por la fiesta clubber de Flume en Obras Sanitarias y el stoner fumón de Red Fang en la intimidad de Uniclub. Caetano Veloso y Natalia Lafourcade pondrán la canción latinoamericana al frente, mientras que CNCO, Luis Miguel, Alejandro Sanz vendrán a dar la nota melódica/urbana con muy demandadas residencias en el Movistar Arena. Para los espíritus festivaleros, se espera para el 25 y 26 de noviembre una nueva edición del Primavera Sound. Por su parte, Robert Smith rubricó su promesa de una nueva visita de The Cure a América Latina en 2023, que incluiría nuestro país, pero que, según expresó su líder en Twitter, “todavía se están afinando algunos detalles. Está tomando más tiempo de lo esperado”.

 

Del análisis de esta agenda surge un dato particular: todos los artistas calendarizados ya han venido por lo menos en una oportunidad a la Argentina, y la gran mayoría lo ha hecho incluso dos o tres veces, y hasta más. Esto apoyaría la tesis de que los productores locales están yendo por lo seguro, lo que vende, en un contexto de volatilidad económica y política que, aun viejo y conocido para algunas generaciones, no deja de complicar el presente. Y, además, como ROLLING STONE informó en reportes anteriores, esto coincide con la noción de que un productor y un venue necesitan sí o sí cubrir al menos el 70% de su capacidad total para empatar los costos.

“Con esta realidad, es super lógico que trabajemos de esta manera. Es mucho más fácil apostar sobre un artista con trayectoria, del que ya tenés una referencia, que sobre uno que no”, admiten dentro de una productora de escala mediana. En otras palabras, si bien la cartelera está nutrida, no cabe esperar muchos nombres sorpresa en el futuro cercano.

Un temor adicional que aparece en el negocio de la música –y en tantos otros ámbitos, por supuesto–, es cómo impactará el resultado de las próximas elecciones presidenciales hacia el tramo final del año. Eso refleja la aridez en la agenda de shows internacionales para el primer semestre de 2024. Cichero, de Hellnoise, confirma que al menos los conciertos que su empresa tiene en lista para lo que resta de 2023 no van a ser cancelados, a pesar de que admite que, en condiciones normales, para esta altura, ya se debería estar trabajando y cerrando los del año que viene.

“Respecto a 2024 o más hacia adelante, el panorama es muy incierto”, explica Juan Pablo Paolicchi. Ante la disminución de las reservas del Banco Central, aparece no sólo la incógnita de si habrá dólares disponibles en el mercado, sino también a qué precio va a cotizar la divisa en los primeros meses del año, variable que se verá profundamente influenciada por las políticas monetarias de quien gane las elecciones. Paolicchi agrega: “Uno esperaría que el cepo el año que viene se empiece a relajar. Si hay un cambio de administración, que inspire más confianza, debería haber más dólares, y con eso seguramente muchas más chances de pagar shows al exterior que hoy. El problema es que, como la incertidumbre es tan alta, muchos están esperando a ver qué pasa, porque capaz tenés acceso a los dólares, pero no podés proyectar un valor, y eso no te da certezas para cerrar un negocio con anticipación”.

Por su parte, las ticketeras funcionan con recetas de artesanía propia, que no siempre son las más convenientes para un espectáculo de importación. Para eso es clave entender qué tipo de circuito hace el dinero de un show. De manera sintética, la ticketera arregla con el productor el precio de la entrada, se abre la venta, y la ticketera le cobra la entrada al espectador y se queda con lo recaudado hasta al menos 48 horas de finalizado el show. Recién ahí se liquida lo acordado al productor. Suponiendo que un show en Argentina es agendado en noviembre y sale a la venta en junio para garantizar la totalidad de la venta, el productor recibiría su dividendo en noviembre o quizás meses más tarde. En el medio de la transacción, para que el dinero en pesos no pierda valor, algunas ticketeras suelen tomar la recaudación e invierten en fondos comunes de inversión u otros instrumentos financieros. Pero esa capitalización o protección financiera, en algunas oportunidades, no es compartida con los productores.

Los Red Hot Chili Peppers harán dos shows en River en noviembre (Foto: ERIKA GOLDRING/WIREIMAGE)

Salvo en estructuras grandes como las de la productora DF (Lollapalooza, este año Chili Peppers, Roger Waters), que gracias a su ticketera propia AllAccess opera con otras libertades, el margen financiero para productores independientes en relación con otros socios estratégicos agrega una complejidad extra. “Si un local o una ticketera no se presta a darte algún tipo de protección, no se puede trabajar. Directamente el local no sirve, por más renombre o el mejor local que sea”, explica Santiago Cichero. “A nosotros nos pasa que hay ticketeras o locales con los que no acordamos por un tema de confianza, porque ya fallaron. Una ticketera que no me asegura que apenas termine el show me va a liquidar y que a lo mejor tardará tres meses más, no me sirve”.

El sector de la música en Argentina suele digitarse en un plano más que discreto. Rara vez se escucha públicamente a managers, dueños de productoras, responsables de venues o ticketeras, que, en conjunto, les dan trabajo a más de 500.000 personas directa e indirectamente. Como los buenos magos, nunca revelan sus trucos. Para esta nota, ROLLING STONE contactó a las productoras locales de shows masivos, pero ninguna quiso hacer comentarios. Aunque una voz, que pidió no ser identificada, condensó el radiopasillo del presente de la industria: “La lectura es que estamos para el orto y el país se está viniendo a pique. Por eso hay que ver cuánto dura todo esto, de esta manera. Existe claramente una generación postpandémica que entró en edad de ir a shows, que al no ser tan conservadora con la plata, como los más adultos, tiene en el bolsillo para gastar y por eso al Lollapalooza o al Primavera les va bien. Aunque con eso no alcanza”, dice. “Estamos malabareando como podemos, pero en algún punto nos vamos a dar la cabeza contra la pared”.



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