Una burla sobre el dedo que Lula da Silva perdió a los 17 años como obrero metalúrgico desató el momento más tenso del último debate presidencial en Brasil antes del balotaje del domingo. El cruce entre el presidente y el senador Flávio Bolsonaro en TV Globo abarcó la seguridad, el costo de vida y las relaciones internacionales, pero fue una provocación personal la que partió en dos la noche del viernes en Río de Janeiro.
El detonante fue una frase de Bolsonaro durante un bloque sobre poder adquisitivo. El senador del Partido Liberal (PL) cuestionó el aumento del salario mínimo y la carga impositiva del gobierno, y remató: "No sirve de nada, Lula, que el salario mínimo sea de 1.621 reales si, por un lado, das algo con una mano, pero lo quitas con los otros nueve dedos". La referencia apuntaba al dedo meñique que el mandatario perdió en un accidente laboral en su juventud.
Lula reaccionó con visible enojo. "Dijo una gran barbaridad y no me la voy a llevar a casa. Me llamó 'nueve dedos'. Si hay alguien aquí, en este público, que sabe lo que es el mundo del trabajo, soy yo. Si hay alguien que perdió un dedo a los 17 años, fui yo", respondió el presidente, de 80 años. Y subió el tono: "No voy a permitir que un miliciano me llame 'nueve dedos'. Alguien que nunca trabajó en la vida, que el primer empleo que tuvo fue falso, conseguido por su padre".
El senador, de 45 años, ofreció una disculpa, pero la acompañó de un contragolpe: "¿Tú pedirás disculpas al pueblo brasileño que sufre con la inseguridad?". También defendió que no debería existir un límite de edad de responsabilidad penal para que quien cometa una violación "pague" por sus crímenes.
Las referencias al presidente argentino Javier Milei atravesaron el intercambio. Lula le preguntó a su rival si para aplicar el recorte de gasto que promete "le va a pedir prestada la motosierra a Milei", y advirtió que en Argentina "la pobreza llegó al 40% y la gente está comiendo carne de burro".
Bolsonaro no esquivó la comparación y la reivindicó: "Cuando hablo de Milei, digo que él arregló la economía. La izquierda gobernó durante 20 años y ustedes destruyeron Argentina. Milei tuvo que arreglar el desastre que ustedes dejaron allá". Y apuntó directamente al mandatario: "Yo voy a tener que hacer el mismo trabajo aquí porque estás dejando el país quebrado. ¿No te da vergüenza?".
El costo de vida fue otro eje de confrontación. El candidato del Partido Liberal intentó ilustrar la pérdida de poder adquisitivo con ejemplos cotidianos. "El paquete de chocolate antes tenía 120 gramos y ahora 80 gramos; el rollo de papel higiénico antes tenía 40 metros y ahora 20", afirmó. También criticó la reforma tributaria impulsada por el oficialismo y advirtió que el nuevo Impuesto al Valor Agregado (IVA) que comenzará a cobrarse el año próximo "será el más alto del mundo".
Lula defendió los aumentos del salario mínimo por encima de la inflación y sostuvo que su gobierno ayudó a millones de brasileños a salir del hambre. "Él no sabe lo que es el hambre", dijo sobre su rival. "En el barrio privado donde Bolsonaro vive, la gente no pasa hambre". Ante ello, el senador respondió: "Lula ni se acuerda de la última vez que fue al supermercado, porque ahora vive en un palacio de lujo".
El caso de una niña de cinco años asesinada durante una operación policial volvió a interpelar al senador, quien fue abogado del agente sospechoso del disparo letal. Bolsonaro expresó su "confianza" en la inocencia del policía. La madre de la víctima, presente en el estudio por invitación de la campaña de Lula, gritó desde la tribuna: "Ella está muerta".
El debate tuvo también un inusual punto de acuerdo: ambos candidatos respaldaron la propuesta de establecer transporte público gratuito durante los fines de semana, aunque Bolsonaro cuestionó que la pérdida de poder adquisitivo limitaba el disfrute del tiempo libre.
Lula pidió varias veces al público que "googleara" las afirmaciones de su adversario. La respuesta de Bolsonaro fue inmediata: "¿Quién gobierna Brasil, tú o Google?".
En otro tramo, el mediador César Tralli tuvo que avisarle al mandatario que aún le quedaban dos minutos de uso, ante sus reiterados despistes con los tiempos.
El debate se produjo en un contexto de paridad extrema. Una encuesta del instituto Datafolha publicada el jueves mostró a ambos candidatos empatados con el 50% de intención de voto, tras una ventaja de cuatro puntos que el senador ostentaba dos semanas antes. Otro sondeo, de la consultora Quaest, reveló que los indecisos se duplicaron del 7% al 14% después del primer debate del domingo, en el que los insultos opacaron las propuestas.
La consultora Eurasia Group señaló que "la tendencia favorece a Lula, pero probablemente no tiene tiempo suficiente para dar vuelta la elección" y había calificado el debate como "crucial".
La campaña estuvo marcada también por una batalla judicial en el terreno digital. El equipo de Lula acusó a Meta de "interferencia" mediante una presunta "manipulación algorítmica" favorable a Bolsonaro. La empresa negó haber actuado para favorecer a ninguna de las partes, aunque admitió que algunos anuncios del oficialismo fueron desactivados por error debido a fallas técnicas. Un tribunal electoral dio a Meta y a la red social X un plazo de 24 horas para explicar sus criterios de distribución de contenido y publicidad política.
El presidente respondió desde el canal de WhatsApp "Ejército de Lula", que alcanzó los 10 millones de seguidores este viernes: "Meta tendrá que reinventarse; no puede simplemente asumir que puede seguir engañando a la humanidad para siempre". La campaña de Bolsonaro, por su parte, acusó al oficialismo de "usar recursos públicos y estructuras digitales para interferir" en el proceso electoral.