Rashad al Alimi, presidente del Consejo de Liderazgo Presidencial del Yemen, anunció este domingo el inicio de operaciones militares contra los hutíes para recuperar los territorios aún bajo control rebelde, tras sostener que se agotaron las posibilidades de desescalada y que persisten armas fuera de la autoridad estatal.
El anuncio llegó un mes después de una ofensiva hutí que les permitió tomar la inmensa mayoría de la costa meridional yemení y reforzar su dominio sobre el mar Rojo y el estrecho de Bab al Mandeb, su puerta de entrada.
Al Alimi ordenó a las fuerzas armadas, los servicios de seguridad y otras formaciones militares ejecutar los planes aprobados hasta lograr la "liberación" del país del control rebelde. La declaración convirtió los preparativos gubernamentales previos en una campaña militar explícita para restablecer la presencia estatal en las zonas tomadas por los hutíes.
El presidente del órgano que encabeza el Gobierno reconocido internacionalmente afirmó que la nueva fase responde a "la persistencia de armas fuera de la autoridad del Estado" y a las amenazas contra la soberanía yemení, la seguridad de la población, la estabilidad regional y las rutas marítimas internacionales.
Rashad al Alimi reveló que las operaciones militares persiguen extender la autoridad de las instituciones estatales a todo el territorio nacional. La tensión central radica en que la ofensiva se lanza después de los avances hutíes sobre la costa y mientras el Gobierno busca diferenciar a los combatientes rebeldes de los civiles que viven en las áreas bajo su dominio.
El mandatario aseguró que la campaña no tiene como objetivo a los habitantes de Saná, Saada, Al Hudeida, Amran, Dhamar, Ibb ni otras zonas controladas por los hutíes, ni a una secta o tribu determinada. Durante su mensaje televisado, definió el propósito de la operación: "Restaurar las instituciones estatales y someter las armas a la autoridad del Estado".
Al Alimi acusó a los hutíes de responder a las oportunidades de paz con movilizaciones, ataques, secuestros y amenazas contra la población civil. También les atribuyó el uso de niños en los combates.
El líder yemení pidió a los residentes de las áreas rebeldes mantenerse alejados de instalaciones militares, concentraciones de tropas y líneas de suministro. A las familias les solicitó impedir el reclutamiento de sus hijos por parte de los hutíes.
La oferta de amnistía y retorno seguro continúa vigente para quienes depongan las armas, abandonen las filas rebeldes y regresen a sus hogares de acuerdo con los procedimientos anunciados por el Gobierno. Al Alimi dispuso además un programa operativo para que las instituciones estatales reanuden de inmediato sus tareas en las zonas que vuelvan a control gubernamental.
La escalada coincide con semanas de combates en Taiz, en el suroeste del país, y otros frentes. Fuentes de seguridad dijeron a AFP que los hutíes cercaron de hecho la ciudad al cortar la principal ruta de abastecimiento hacia esa zona controlada por el Gobierno.
Los rebeldes, respaldados por el régimen de Irán, tomaron Saná en 2014 y conservan amplias áreas del norte y el oeste yemení. Las fuerzas gubernamentales no han logrado revertir sus últimas ganancias pese al apoyo de Arabia Saudí, que lidera desde ese año una coalición internacional en respaldo del Gobierno.
Al Alimi agradeció el respaldo político, económico y militar saudí e instó a los socios internacionales a apoyar a las fuerzas armadas y a las instituciones estatales yemeníes. Para el presidente, el resultado de la campaña no dependerá solo de las ciudades recuperadas: "La victoria no se medirá, en última instancia, por el número de ciudades recuperadas, sino por el restablecimiento de la seguridad para la población civil, el retorno de las familias desplazadas y la prevención de un nuevo conflicto".