Entre las laderas del monte Calídromo y el golfo Maliaco, un paso estrecho cortaba el camino hacia el sur de Grecia. Allí, en 480 a. C., las tropas dirigidas por el rey espartano Leónidas esperaron al ejército persa de Jerjes I con una ventaja decisiva: el terreno obligaba a una fuerza mucho mayor a avanzar por un frente reducido.
La defensa duró dos días. Después, los persas alcanzaron la retaguardia griega y transformaron el combate en una derrota. Sin embargo, la historia de las Termópilas sobrevivió por una razón que excede el resultado militar: la resistencia final quedó fijada en la memoria colectiva bajo la imagen de los 300 espartanos.
Según la reconstrucción del Ministerio de Cultura de Grecia, esa imagen muestra solo una parte de lo ocurrido. La exposición oficial Proving History, que reúne textos antiguos y hallazgos arqueológicos, identifica a los grupos que acompañaron a Leónidas y permite revisar cómo se desarrolló el combate.
El Ministerio de Cultura de Grecia ubica la batalla en un corredor entre el golfo Maliaco y las laderas del monte Calídromo. En la Antigüedad, ese paso tenía unos nueve kilómetros de largo y, en sus sectores más angostos, medía hasta 20 metros de ancho.
Los griegos eligieron ese terreno para impedir que el ejército persa usara toda su capacidad de movimiento.
La diferencia de efectivos explica esa decisión. La exposición oficial Proving History calcula que las fuerzas persas reunían entre 70.000 y 300.000 hombres, frente a unos 7.000 soldados griegos.
En ese corredor, las tropas de Jerjes no podían atacar todas a la vez, por lo que los defensores lograron contener los ataques hasta que el cerco volvió inviable su posición.
Las excavaciones también aportan datos sobre el combate. Según la exposición oficial, en las Termópilas se hallaron puntas de flecha, lanzas y jabalinas, sobre todo en el sector asociado con la última fase de la batalla.
La situación cambió cuando Efialtes, un griego que traicionó a los defensores, reveló a Jerjes el sendero de Anopea, una ruta de montaña que evitaba la posición principal de los griegos. Las tropas persas avanzaron por ese camino y amenazaron con rodear a los defensores, que perdieron la ventaja del paso angosto.
Según la reconstrucción, Leónidas ordenó que se retirara la mayor parte de las tropas. Junto a él quedaron 300 espartanos, 700 tespios y 400 tebanos. La presencia de esos grupos muestra que la resistencia final no fue solo espartana, aunque esa sea la versión más difundida.
Leónidas murió durante el último enfrentamiento y el ejército persa abrió el camino hacia el sur. La derrota en las Termópilas fue clara en términos militares.
El sitio cultural del municipio de Lamia identifica la colina de Kolonos, frente al actual monumento del rey espartano, como el lugar donde ocurrió la fase final de la lucha.
Tras las Termópilas, la resistencia griega continuó en el mar. La defensa terrestre del paso y la operación naval cerca de Artemisio formaban parte de una misma estrategia para contener el avance persa por tierra y por mar.
Tras la derrota, las naves se retiraron hacia Salamina, una isla donde se concentraron para enfrentar el ataque persa.
El combate formó parte de una guerra más amplia. Más tarde, en 480 a. C., la flota griega derrotó a los persas en Salamina. Esa victoria impidió que Persia aprovechara su superioridad marítima y cambió el curso de la invasión.
Al año siguiente, las fuerzas persas fueron vencidas en Platea. La invasión de Jerjes no terminó en las Termópilas, aunque la defensa del paso quedó como uno de sus episodios más recordados.