Un video difundido por la Policía de Bolivia muestra al narcotraficante uruguayo Sebastián Marset poco después de su captura en Santa Cruz, en marzo pasado, cuando responde a preguntas de agentes sobre una llamada telefónica que, según afirma, provenía del fiscal general del Estado, Roger Mariaca. En la grabación, Marset asegura que el funcionario era su "amigo" y que mantenía conversaciones con él.
La secuencia fue difundida durante la noche del miércoles, pocas horas después de que Mariaca y el fiscal departamental de Santa Cruz, Alberto Zeballos, fueran aprehendidos en el aeropuerto internacional de Viru Viru. El video muestra a Marset sentado mientras un hombre le pregunta por una llamada que está recibiendo.
"Está llamando, Mariaca. A todo mundo está llamando. ¿Por qué está llamando?", se escucha decir al interlocutor. Marset responde: "Porque Mariaca es mi amigo". Ante la pregunta sobre si había hablado con el fiscal, contesta: "Sí, hablo con él".
El diálogo continúa con preguntas sobre el contenido de esas conversaciones y sobre si estaban relacionadas con negocios. "No negocio nada, supuestamente él controla la Fiscalía. Avisa", responde Marset. Cuando el agente le pregunta qué le avisaba, el narcotraficante contesta: "Lo que tiene que avisar". Finalmente, ante la pregunta de si había recibido alguna advertencia ese día, responde: "Hoy no me avisó nada".
La Fiscalía había rechazado el miércoles una versión según la cual el fiscal general se había reunido con Marset días antes de su extradición a Estados Unidos y pidió que se presentaran pruebas que respaldaran esa afirmación.
El Ministerio Público denunció que el fiscal general fue detenido de manera "ilegal" y afirmó desconocer inicialmente los motivos de la medida. Un funcionario de la institución llegó a calificar el procedimiento como un "secuestro".
La Fiscalía señaló que Mariaca se había trasladado a Santa Cruz para cumplir con su agenda institucional. En paralelo, agentes policiales intervinieron las instalaciones de la Fiscalía General del Estado en Sucre, donde funcionarios denunciaron que efectivos con el rostro cubierto ingresaron al edificio. La institución también cuestionó la legalidad del operativo.
Hasta las primeras horas del jueves, las autoridades bolivianas no habían explicado públicamente los motivos de las aprehensiones de Mariaca y Zeballos ni habían detallado el alcance de los operativos realizados en distintas sedes del Ministerio Público.
La detención se produjo apenas dos días después de que Estados Unidos anunciara la revocación de visas de varios funcionarios y exfuncionarios latinoamericanos, entre ellos Mariaca y Zeballos. Washington acusó al fiscal general boliviano de corrupción y de obstaculizar los esfuerzos contra el narcotráfico. Según la acusación estadounidense, Mariaca habría recibido sobornos para facilitar actividades de narcotráfico y ayudar a delincuentes violentos a evitar la justicia.
Mariaca rechazó esas acusaciones y calificó la medida estadounidense como una forma de "injerencia" y "presión política". El fiscal vinculó las sanciones con investigaciones impulsadas por el Ministerio Público boliviano, entre ellas la causa contra el consultor político argentino Fernando Cerimedo.
El Gobierno de Bolivia calificó las acusaciones estadounidenses como graves y solicitó a Washington que entregue la información en la que se basan para que pueda ser investigada en el país. El Legislativo también tiene previsto analizar la documentación y evaluar la creación de una comisión para revisar los señalamientos.
Mariaca fue elegido fiscal general en octubre de 2024 por la Asamblea Legislativa para un mandato de seis años. Su detención y la difusión del video de Marset abrieron ahora una nueva investigación sobre los posibles contactos entre funcionarios bolivianos y el narcotraficante uruguayo, quien fue capturado en Santa Cruz en marzo y posteriormente extraditado a Estados Unidos.