16/02/2026
“La película es aburrida y tonta”: Mariana Enriquez demolió “Cumbres borrascosas”
Fuente: telam
En una serie de posteos, la autora argentina cuestionó el enfoque de Emerald Fennell y apuntó contra los cambios de tono, la sexualidad y la pérdida de la oscuridad que es central en la obra
>“La película parece no poder comprender la fuerza de la autodestrucción, la adicción a reproducir lo doloroso y cómo eso no se termina NUNCA salvo en la redención del otro mundo, no necesariamente el otro mundo de la paz para estos dos, sino quizá la unión en el infierno, de ahí que Heathcliff sea byroniano.” Con esta frase demoledora, la escritora Mariana Enriquez sintetizó su decepción ante la reciente adaptación de Cumbres borrascosas dirigida por Emerald Fennell. Desde su cuenta de Instagram, la autora argentina desplegó una crítica profunda sobre los límites de las versiones modernas de los clásicos literarios.
Enriquez -la celebrada autora de títulos como Nuestra parte de noche o Bajar es lo peor- dejó en claro su postura sobre las adaptaciones: “Personalmente, no me indignan mucho las malas adaptaciones porque no me interesan, no siento que arruinen el libro, tampoco las espero con emoción etc.”. Para la escritora, el fenómeno alrededor de Emerald Fennell expone una doble vara: “No me gusta ensañarme con una directora mujer porque la mayoría de las películas horrendas que se hacen son de directores varones y nadie les presta tanta atención”. Así, ubicó su crítica dentro de un debate internacional sobre la fidelidad, el género y las expectativas ante una obra consagrada.Uno de los puntos centrales de la crítica de Enriquez fue la incorporación de sexo y elementos de BDSM: “En la novela H y C nunca tienen sexo. No se consuma el deseo y por eso es tan insano, entre otras cosas”.
La autora también cuestionó la superficialidad de ciertos recursos: “La otra elección que hace sin motivo alguno es toques de masoquismo en una deducción básica tipo ‘si esta gente sufre y hay dolor y están cachondos entonces les ponemos bridas de caballo’. Usar BDSM para shock además es antiguo después de 50 sombras”.
El personaje de Heathcliff fue otro de los focos de la crítica: “Nunca en más de dos horas se siente la menor amenaza ante su presencia. Nunca. Es un grandote hot manipulable”. Para Enriquez, el personaje pierde su condición demoníaca y la carga simbólica del “otro” que define el original: “Emily B lo escribió como un demonio, de ahí que la discusión sobre su origen se pasa de rosca con ‘es un hombre de color’ porque en efecto, se dice que es moreno y gitano, y Emily cae en la idea de equiparar extranjero y OTRO con el Mal porque no nos equivoquemos, Heathcliff es el mal y es la tentación del abismo”.Aunque reconoció que Jacob Elordi se aproxima al físico del personaje, subrayó la carencia de oscuridad y amenaza en la interpretación.La adaptación de Fennell modificó el destino y la psicología de Isabella: “La cuñada de Cathy aparece como una ingenua tarada que termina siendo sumisa sexual de H y no quiere separarse de él aunque la tiene atada”. Para Enriquez, el daño real y la violencia del original quedan minimizados: “Heathcliff la caga a trompadas, la viola, la destruye psicológicamente y ella puede escapar a Londres, tiene esa fuerza. ¿Por qué cambiarlo?”.Enriquez remarcó otras ausencias clave. “Al final lo que pasa es que la novela es más zarpada y arriesgada:hHay fantasmas (reales), H hace desenterrar a C para verle la cara y está implícita la necrofilia, toda la familia de C no existe en la peli y en la novela no están ahí por poblar sino porque son gente mala e ignorante y peones para la venganza de H”. La eliminación de la segunda parte borra, según la autora, “todo el poder de la desdicha de Heathcliff, un hombre enamorado de su resentimiento, de su desgracia y de hacer daño”.El fenómeno fan y la ubicuidad de Jacob Elordi aparecieron también en la crítica: “Las chicas gritan por Jacob y yo juro que no lo odio pero siento que el ALGORITMO nos dijo que nos tiene que gustar y nos gusta. Su ubicuidad es sospechosa”. Para Enriquez, la dificultad de alcanzar la complejidad del texto original convive con una tendencia a simplificar y degradar las formas contemporáneas.Enriquez cerró sus posteos con una reflexión sobre el sentido de adaptar: “Una adaptación no tiene por qué ser fiel pero sí tiene que adaptar y, en todo caso, pensar estos temas para nuestra época”. Según la autora, “Sin el deseo de morir y la cuestión de clase, y la crueldad y diría incluso la JUVENTUD de los protas, lo que vemos es un romance tremendo entre una chica rica y su sirviente.” Y eso, opina, “está ok pero te lo puede hacer la IA”.
Fuente: telam
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