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05/11/2025

La superluna más grande del año llega con una lluvia de meteoros: a qué hora observarla esta noche

Fuente: telam

Con la caída del Sol, el firmamento ofrecerá un espectáculo poco frecuente: la superluna más luminosa del 2025. Cómo disfrutar ambos fenómenos

>La noche de hoy, 5 de noviembre, promete una experiencia única para observadores del cielo, curiosos y amantes de la astronomía.

Pero el fenómeno no llega solo: su presencia coincidirá con el máximo de actividad de varias Esta combinación no aparece con frecuencia y permite reconstruir, a través de la observación directa, el modo en que se relacionan los cuerpos celestes que orbitan en nuestro entorno.

El nombre tradicional de esta luna llena tiene su origen en las costumbres de los pueblos originarios del hemisferio norte. El momento del año en que los castores refuerzan sus diques y madrigueras antes de las primeras heladas servía como señal estacional para las comunidades que dependían de la naturaleza para organizar el tiempo y sus actividades.

Además, en el registro etnográfico de América del Norte aparece una interpretación más amplia del significado de los nombres lunares: “Los nombres de cada luna, derivados del clima, el brotar, florecer, foliar y fructificar la vegetación, así como del crecimiento y las actividades de animales, aves y peces, variaban de una región a otra según el entorno y la latitud”.

La idea moderna de “superluna” se consolidó a fines del siglo XX, cuando el astrólogo Richard Nolle popularizó el término para describir una luna nueva o llena que se ubica a una distancia menor al 10% de su punto máximo de proximidad con la Tierra.

La científica Alissa Bans expresó una mirada crítica sobre la etiqueta que suele colocarse al fenómeno: “Es tan sutil que el ojo humano no percibe su magnitud. Pero aun así le damos un nombre divertido, supongo, para indicar que, técnicamente, esta es la luna en su punto más grande y brillante, aunque no mucho más grande en promedio de lo que suele ser”.

La órbita lunar es elíptica y no mantiene siempre la misma distancia con la Tierra. Cuando el satélite natural se encuentra en el perigeo, el punto más cercano de su trayectoria orbital, y coincide con la fase llena, el disco lunar se presenta con un diámetro ligeramente mayor en el cielo nocturno.

La superluna de noviembre representa la segunda de una serie de tres superlunas consecutivas durante el año. Su aproximación será la más estrecha de la secuencia, lo que explica por qué recibe tanta atención.

Para quienes observen desde Argentina, el momento de máximo brillo ocurrirá alrededor de las 21:20 del miércoles (00.20 GMT del jueves), cuando la Luna se encuentre en una posición favorable para la vista directa. Aunque la ilusión óptica hace que la luna parezca más grande cerca del horizonte, el efecto depende más de la percepción humana que del tamaño real del disco lunar. La verdadera modificación detectable se relaciona con la intensidad de la luz reflejada.

Quienes planeen observar esta superluna deberán tomar en cuenta un factor decisivo: la contaminación lumínica. En áreas urbanas densamente iluminadas, la luz artificial se dispersa en la atmósfera y reduce el contraste necesario para percibir con nitidez los detalles y el brillo adicional de la superluna.

Por eso, los expertos recomiendan desplazarse hacia zonas rurales, parques alejados de avenidas o miradores naturales. Una noche despejada puede transformar una observación ordinaria en una experiencia inolvidable.

La superluna compartirá protagonismo con la lluvia de meteoros Táuridas del Sur, conocida por presentar meteoros lentos y ocasionalmente brillantes. Según explicó el coordinador de informes de bólidos de la Sociedad Meteorológica Estadounidense, “Pero siempre que esté oscuro durante ese período (de octubre a principios de noviembre), se podrán observar estos meteoros lentos provenientes de la constelación de Aries en octubre y de las Táuridas en noviembre”, informa la entidad.

Aunque la luz de la superluna podría dificultar la visión de meteoros más débiles, los bólidos cuentan con la potencia necesaria para destacar incluso en un cielo parcialmente iluminado. La clave estará en la paciencia y la ubicación. El mejor momento para observar suele ubicarse después de la medianoche, cuando la rotación terrestre orienta al observador hacia el flujo de partículas que ingresan a la atmósfera.

El calendario astronómico de noviembre no se limita a las Táuridas. Días más adelante, entre la medianoche y el amanecer del 17, las Leónidas alcanzarán su punto de actividad máxima. Se trata de una de las lluvias más célebres, debido a los registros históricos que documentan tormentas de meteoros extremadamente intensas. “Las Leónidas tienen una historia notable de tormentas, produciendo espectáculos espectaculares. Sin embargo, esos eventos son excepcionales y no ocurren todos los años. No se espera otra verdadera tormenta de meteoros hasta 2099”, aclara la NASA.

Además, durante los primeros días del mes aún será posible registrar algunos rastros de las Oriónidas, una lluvia que alcanzó su máximo a finales de octubre y todavía permanece activa.

El interés renovado por la observación astronómica coincide con la posibilidad de vivir una experiencia que combina conocimiento científico, conexión con el entorno natural y una forma de contemplación que suele escaparse en la vida cotidiana urbana.

Aun cuando el brillo adicional pueda ser sutil y la cantidad de meteoros no alcance niveles extraordinarios, la noche del 5 de noviembre se presenta como una invitación. Una oportunidad para apagar pantallas, levantar la vista y reconocer que el cielo nocturno todavía guarda momentos capaces de sorprender.

Fuente: telam

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