QEPD
Partió Oscar Vicente Aguirre...más conocido como EL PATÓN, sí, aquellos que lo conocimos cuando en los debates futboleros surgía el apodo PATÓN, automáticamente era la referencia o sinónimo de Oscar Aguirre. Nos dejó un apasionado del fútbol. Era un buen tipo. De bajo perfil. Inocente. Generoso. Sensible. Luchador. Honesto. En definitivas: UN NIÑO BUENO.
Siendo muy joven, en 1964, hacía los viajes a Buenos Aires con la empresa La Internacional, nos encontrábamos, después de los partidos, yo Colón o Unión y él de Quilmes, en la casa de sus tios Baravale. Su negocio creo que era una ferretería, en pleno barrio de Congreso, tomábamos la merienda y partíamos a la Estación Terminal de Once.
Nos sentábamos juntos y nos dormíamos hablando él de su partido del cervecero, contándome sus goles y yo de su querido Colón o de Unión.
Muy religioso.
Cuando dirigía a Colón, en la recordada campaña de los 14 partidos invicto tenía que jugar en Corrientes y con Eduardo Rodríguez, mi comentarista, almorzamos en el mismo hotel de la concentración. Al término y cuando todos los integrantes de la delegación se retiraban a sus habitaciones, el Patón se acercó a nuestra mesa. Sacó una lámina con una foto de flores multicolores. Nos dice: "Vean bien esta foto y díganme ¿qué observan?...muchas flores dijo Eduardo. Luego me mira esperando mi respuesta: "Lo mismo que él, muchas flores de distintos colores".
"Yo en cambio y moviendo la lámina veo la imagen de una virgen...una Virgen que nos acompaña y protege"...
Ése día el sabalero no perdió.
Pero no pasó desapercibido, todo lo contrario, dejó una huella.
Extraordinario deportista y gran ser humano.
Hasta siempre querido Patón!!!
Nos sentábamos juntos y nos dormíamos hablando él de su partido del cervecero, contándome sus goles y yo de su querido Colón o de Unión.
Muy religioso.
Cuando dirigía a Colón, en la recordada campaña de los 14 partidos invicto tenía que jugar en Corrientes y con Eduardo Rodríguez, mi comentarista, almorzamos en el mismo hotel de la concentración. Al término y cuando todos los integrantes de la delegación se retiraban a sus habitaciones, el Patón se acercó a nuestra mesa. Sacó una lámina con una foto de flores multicolores. Nos dice: "Vean bien esta foto y díganme ¿qué observan?...muchas flores dijo Eduardo. Luego me mira esperando mi respuesta: "Lo mismo que él, muchas flores de distintos colores".
"Yo en cambio y moviendo la lámina veo la imagen de una virgen...una Virgen que nos acompaña y protege"...
Ése día el sabalero no perdió.
Pero no pasó desapercibido, todo lo contrario, dejó una huella.
Extraordinario deportista y gran ser humano.
Hasta siempre querido Patón!!!