Saltar al contenido

Jueves 5 de Noviembre de 2026

Hoy es Jueves 5 de Noviembre de 2026 y son las 13:26 - Aquí puede escribir lo que quiera, o bien puede mostrar los últimos títulos de las notas publicadas. Este es el titulo de la nota / Esta es otra nota / Aquí puede escribir lo que quiera / Mas Títulos / Urgente / Aquí puede escribir lo que quiera / Nuestro Portal Web Auto Gestionable, le permite subir información de manera muy simple, instantáneamente y desde cualquier computadora. Con nuestro Portal Web AutoAdministrable podrá cargar todas las Noticias, articulos y novedades que quiera, con fotos, audios y videos ilimitados. Tambien podrá poner publicidades en todo el sitio, podrá realizar encuestas, armar la programación, interactuar en redes sociales, los oyentes van a participar del sitio comentando noticias, compartiendo fotos. Todo administrado desde un panel de control, muy sencillo de utilizar. La principal ventaja: podrá cargar absolutamente todos los contenidos del sitio desde su computadora de una forma rapida, sencilla y sin llamar a nadie.

INTERNACIONAL

5 de noviembre de 2026

Empieza la batalla por la Casa Blanca

Para comprender lo que viene, hay que saber qué implica este resultado para tres actores políticos claves: el presidente Trump, el partido Republicano y el Demócrata

Empieza la batalla por la Casa Blanca

Fuente: Netfan Servicios

Los estadounidenses se pronunciaron y el mensaje fue claro. Como señalé en mi artículo anterior, las elecciones de medio término suelen ser adversas para el partido que ocupa la Casa Blanca. Estas elecciones no fueron la excepción; fueron la norma.

En la política estadounidense existe una máxima: Toda la política es local ("All politics is local"). La expresión enfatiza que las elecciones se definen por las preocupaciones locales, las más cercanas a los ciudadanos. Sin embargo, los resultados de estas elecciones, así como los resultados de las más recientes elecciones presidenciales, nos obligan a introducir una corrección. Bien podríamos decir: No toda la política es local. La política nacional importó, y mucho. Cuando la misma tendencia electoral se reproduce en estados tan distintos es evidente que varios factores superaron la lógica de lo local.

En la elección presidencial pasada, Trump se impuso en siete de los siete estados que se presentaban como los más competitivos. Dos años después, también se señalaban siete estados en disputa para definir la composición del Senado (aunque en esta ocasión, eran estados diferentes, solo Michigan se repetía en ambas listas). Una vez más, todos (e incluso unos más que no se esperaban) giraron en la misma dirección: hacia el partido ganador.

¿Qué explica entonces ese resultado? En primer lugar, el peso de la historia. La tendencia a la que me he referido ya, la cual suele castigar al partido en la Casa Blanca, constituye un patrón extraordinariamente consistente en la política estadounidense; y lo ha sido por más de un siglo. A esa tendencia se sumaron circunstancias que hicieron más complejo el escenario para los republicanos: los niveles de aprobación del presidente Trump, la insatisfacción de buena parte de la población con la guerra en Irán y la situación económica y varias candidaturas débiles que no lograron conectar con sus votantes, en algunos casos ni siquiera con los de su base partidaria. Ninguno de estos factores explica por sí solo el resultado, pero la combinación ayuda a entender el resultado.

La gran coalición que hizo que Donald J. Trump ganara las elecciones presidenciales pasadas no apoyó al partido Republicano en esta ocasión. Los datos preliminares apuntan a un desplazamiento general hacia los demócratas de alrededor de 15 puntos en estos dos años. La cifra es muy superior entre dos grupos particularmente importantes: los votantes hispanos, que se desplazaron 29 puntos, y los jóvenes de entre 18 y 29 años, que se desplazaron 33 puntos. El asunto merece especial atención porque esos fueron precisamente los grupos cuyo apoyo consolidó el triunfo del presidente Trump hace tan solo 24 meses.

Pero más allá de la nueva composición del Congreso, la cual favorecerá claramente a los demócratas, estas elecciones marcan el comienzo de otra disputa: la próxima batalla por la Casa Blanca. Y para comprender lo que viene, debemos preguntarnos qué implica este resultado para tres actores políticos claves: el presidente Trump, el partido Republicano y el partido Demócrata.

En la línea de mi más reciente artículo, para Trump comienza una nueva etapa de su presidencia. Un Congreso controlado por los demócratas concentrará buena parte de sus esfuerzos en fiscalizar al Ejecutivo. Las investigaciones parlamentarias, las comparecencias de muchos de sus principales funcionarios y los enfrentamientos alrededor de las órdenes ejecutivas ocuparán una parte importante de la agenda política. La posibilidad de aprobar nuevas leyes dependerá de negociaciones mucho más complejas.

El presidente Trump adelantó en una entrevista horas antes de la votación, que se convertiría en el "Sr. Veto" frente a una mayoría demócrata, y horas después de conocer los resultados dijo que estaba dispuesto a dialogar y trabajar con los demócratas. Estas declaraciones no deben hacernos pensar en un Trump errático, sino en un Trump pragmático, que ha demostrado que es perfectamente capaz de dialogar y acordar con sus adversarios cuando las circunstancias así lo requieran.

También sería un error confundir las limitaciones legislativas con la desaparición del poder presidencial. Trump conservará importantes atribuciones y un poder casi absoluto en la conducción de la política exterior. Desde hace varios meses he venido diciendo que será precisamente en ese terreno donde concentrará buena parte de sus esfuerzos: Trump 3.0, como lo denominé recientemente. La seguridad nacional, el futuro de la Alianza del Atlántico Norte, la relación con China, la guerra en Irán y el futuro del hemisferio occidental ofrecen escenarios en los que puede buscar y lograr resultados concretos para construir su legado.

Para los republicanos, los resultados confirman que en política también funciona la ley de la gravedad. Trump ganó las elecciones del 2016 no por el partido Republicano, sino a pesar de él. Desde entonces, comenzó a tomar un control casi absoluto del partido, se convirtió en su figura dominante y redefinió su identidad. Hoy, el partido Republicano es el partido de Trump. Pero él ya no volverá a ser candidato. Y esa realidad abre una disputa que va más allá de la selección de su sucesor: se trata de definir el carácter futuro de un partido en el que Trump imprimió su marca indeleble por más de una década.

Algunos dirigentes marcarán distancia, como unos pocos ya lo hicieron durante esta campaña; otros reafirmarán su cercanía. Estas decisiones dependerán, en buena medida, de la popularidad de Trump en sus respectivos estados y distritos. La lealtad política y los incentivos electorales no siempre coinciden, y esa tensión será cada vez más visible a medida que se acerquen las elecciones.

Trump mantendrá su extraordinaria capacidad de comunicación y movilización, y el peso de su respaldo entre los votantes republicanos seguirá siendo relevante para la definición de la próxima campaña presidencial; sin embargo, también es posible que la nueva competencia consista en marcar distancia con el presidente Trump y su gestión.

Al mismo tiempo, los republicanos tendrán que encontrar la manera de reconstruir su relación con el voto latino y el voto joven. Ambos sectores fueron claves para el triunfo de Trump hace dos años, y los resultados de esta semana indican que hoy se encuentran entre los más decepcionados. Las elecciones presenciales pasadas nos enseñaron que los republicanos pueden ampliar su base electoral y representar a sectores que por mucho tiempo habían favorecido a los demócratas, pero estas elecciones demuestran que esos avances no pueden darse por sentados. La pregunta es entonces si los republicanos podrán recuperar ese respaldo y cómo planean hacerlo.

Para los demócratas el desafío es todavía mayor. Deberán decidir si se movilizan hacia el centro, en donde se disputan los votos decisivos de la política estadounidense, o profundizan su giro a la izquierda, en donde parece estar el mayor entusiasmo en su base política.

Figuras como Sanders, Ocasio-Cortez, y Mamdani representan la creciente influencia de la tendencia socialista entre los demócratas. Otras figuras que despegaron en esta elección, como Talarico y El-Sayed, representan también esta tensión entre apostar por convocar a un electorado más moderado o reivindicar propuestas de izquierda en un país construido sobre el fundamento de las libertades individuales y el libre mercado. No es un debate de nombres, sino de las ideas que definirán la identidad del partido Demócrata y el marco del debate político del país.

Por todo esto, las elecciones de medio término representan mucho más que la reorganización del Congreso. Marcan el inicio de una nueva etapa de la política estadounidense y obligan a los dos grandes partidos a definir el proyecto que le ofrecerán a los estadounidenses. Podemos esperar más competencia, más enfrentamientos y más polarización, pero también debates de enorme trascendencia sobre el futuro de Estados Unidos y su papel en el mundo.

Abróchense los cinturones. Con tanto en juego, los próximos años prometen ser de una intensidad extraordinaria.

* El autor es empresario, estratega político y de políticas públicas y ex alto funcionario gubernamental de los Estados Unidos. Es el Director Fundador del Adam Smith Center for Economic Freedom de la Florida International University.

COMPARTIR:

Notas Relacionadas

Internacional
Escándalo del Ueno Bank: el expresidente Horacio Cartes dijo que su partido apoyará el juicio político a Santiago Peña

Escándalo del Ueno Bank: el expresidente Horacio Cartes dijo que su partido apoyará el juicio político a Santiago Peña

El líder de la bancada oficialista de Paraguay acompañará el pedido de destitución del mandatario y define con el vicepresidente Pedro Alliana cómo será la sucesión tras la intervención del banco y el congelamiento de los fondos de millones de ahorristas
Internacional
La Fiscalía de Paraguay pidió prisión preventiva para el fundador del intervenido Ueno Bank

La Fiscalía de Paraguay pidió prisión preventiva para el fundador del intervenido Ueno Bank

Miguel Vásquez, mayor accionista de la entidad clausurada por el Banco Central, compareció junto a otros siete directivos ante el Ministerio Público
Internacional
Una nueva oleada de amenazas de bomba obliga a desviar vuelos en toda Europa: varios aviones han aterrizado escoltados por cazas del Ejército

Una nueva oleada de amenazas de bomba obliga a desviar vuelos en toda Europa: varios aviones han aterrizado escoltados por cazas del Ejército

Las pesquisas sobre las amenazas que han afectado a los vuelos de Helsinki y Dublín se centran en un mismo correo electrónico anónimo, escrito en italiano.

Comentarios

Escribir un comentario
UNJH2
Completá el captcha para publicar tu comentario sin salir de la nota.
Comentarios
Aun no hay comentarios, sé el primero en escribir uno.