Una ambulancia del sistema público de salud de Junín de los Andes quedó al borde de un barranco en la zona de Aucapán, en Neuquén, luego de que las intensas lluvias que azotaron la provincia provocaran una grieta en el camino por el que circulaba.
El vehículo sanitario quedó atrapado con cuatro personas a bordo sobre el terreno resquebrajado, con parte de su estructura expuesta a una posible caída hacia el desnivel, por lo que fue necesaria la intervención de los Bomberos de Junín de los Andes para asegurar la unidad y asistir a sus ocupantes.
El episodio se produjo en medio de un fuerte temporal que deterioró rutas y caminos rurales, complicó la circulación y obligó a las autoridades a implementar restricciones preventivas.
La emergencia se registró en Aucapán, un sector rural de la provincia de Neuquén donde las precipitaciones debilitaron el suelo y comprometieron la estabilidad del camino. La acumulación de agua y el escurrimiento sobre la superficie provocaron una grieta que dejó a la ambulancia en una posición de extrema vulnerabilidad.
La unidad sanitaria quedó detenida sobre el terreno dañado, en un punto donde cualquier movimiento podía agravar la situación y hacer que el vehículo terminara precipitándose por el barranco.
Ante el peligro, se solicitó asistencia inmediata y se desplegó un operativo para evitar que la ambulancia se desplazara y garantizar la seguridad de las personas que viajaban en ella.
Según informó el Diario Neuquino, los Bomberos de Junín de los Andes estuvieron a cargo de la intervención y lograron controlar la situación. Las tareas se desarrollaron sobre una superficie inestable, afectada por las lluvias, lo que exigió extremar las precauciones para evitar que el terreno cediera durante las maniobras.
El comandante Raúl Rifo, jefe del Cuerpo Activo de Bomberos Voluntarios de Junín de los Andes, describió las condiciones en las que encontraron el vehículo: "Quedaron casi colgados, sostenidos directamente por una rueda delantera y parte de la caja de atrás de la ambulancia, que hizo de soporte para evitar que se diera vuelta".
Ante el riesgo de que la unidad volcara, los bomberos llegaron con un vehículo 4x4 y utilizaron herramientas manuales, elementos de apuntalamiento y sistemas de sujeción para estabilizarla y retirarla del sector peligroso.
Finalmente, los cuatro ocupantes fueron puestos a salvo. No hubo personas lesionadas ni daños en la ambulancia.
La emergencia no fue un hecho aislado. Mientras los bomberos trabajaban para asegurar la ambulancia en Aucapán, otros equipos provinciales intervenían en diferentes sectores afectados por las precipitaciones.
Entre las zonas con complicaciones se encontraban las inmediaciones de Chos Malal y otros puntos del norte neuquino, donde el barro y el deterioro de los caminos dificultaron los desplazamientos y las tareas de asistencia.
En algunos sectores, las condiciones de circulación obligaron a extremar los controles y evaluar la posibilidad de restringir el tránsito para evitar nuevos incidentes. La presencia de agua sobre la calzada, la acumulación de barro y el debilitamiento de los bordes de los caminos aumentaron el riesgo para los conductores.
Ante la cantidad de incidentes y el deterioro de las condiciones viales, el Comité de Emergencias resolvió suspender la circulación nocturna en las rutas nacionales y provinciales de Neuquén. La decisión tuvo como objetivo reducir los riesgos para los conductores y evitar que se multiplicaran las situaciones que requirieran la intervención de los equipos de rescate.
La restricción respondió a la peligrosidad de transitar por caminos afectados por las lluvias, especialmente durante la noche, cuando la visibilidad disminuye y resulta más difícil advertir grietas, socavones, acumulaciones de agua o sectores donde el terreno perdió estabilidad.
Además, la medida buscó facilitar el trabajo de los organismos que intervenían en distintos puntos de la provincia. La circulación de vehículos particulares en condiciones adversas podía sumar nuevos incidentes a un escenario que ya demandaba recursos para asistir a personas y despejar caminos.
Las autoridades advirtieron que la saturación del suelo y el escurrimiento del agua podían generar nuevos inconvenientes incluso después de que disminuyeran las precipitaciones. Por ese motivo, la mejora de las condiciones meteorológicas no implicaba necesariamente que todos los caminos estuvieran en condiciones seguras para circular.