Saltar al contenido

Jueves 22 de Octubre de 2026

Hoy es Jueves 22 de Octubre de 2026 y son las 05:12 - Aquí puede escribir lo que quiera, o bien puede mostrar los últimos títulos de las notas publicadas. Este es el titulo de la nota / Esta es otra nota / Aquí puede escribir lo que quiera / Mas Títulos / Urgente / Aquí puede escribir lo que quiera / Nuestro Portal Web Auto Gestionable, le permite subir información de manera muy simple, instantáneamente y desde cualquier computadora. Con nuestro Portal Web AutoAdministrable podrá cargar todas las Noticias, articulos y novedades que quiera, con fotos, audios y videos ilimitados. Tambien podrá poner publicidades en todo el sitio, podrá realizar encuestas, armar la programación, interactuar en redes sociales, los oyentes van a participar del sitio comentando noticias, compartiendo fotos. Todo administrado desde un panel de control, muy sencillo de utilizar. La principal ventaja: podrá cargar absolutamente todos los contenidos del sitio desde su computadora de una forma rapida, sencilla y sin llamar a nadie.

CULTURA

22 de octubre de 2026

Maurizio Cattelan en Buenos Aires: "No creo que una obra deba enseñarte algo ni convertirte en una mejor persona"

El famoso artista italiano vino para definir su muestra en Fundación Proa, que celebra su 30° aniversario en 2027. En este intercambio, reflexiona el rol del arte y su uso del humor, entre otros temas

Maurizio Cattelan en Buenos Aires: "No creo que una obra deba enseñarte algo ni convertirte en una mejor persona"

Fuente: Netfan Servicios

Desde hace una semana, Maurizio Cattelan camina las calles de Buenos Aires. Llegó para preparar su primera exposición individual en Sudamérica en Fundación Proa, que celebrará 30 años en 2027.

Pasa gran parte del día en el espacio de La Boca, dedicado al diseño de la muestra y al trabajo con arquitectos y el equipo de montaje, para la exposición que, cuentan, no será una restrospectiva, sino que buscará dialogar con el emblemático barrio porteño del sur de la ciudad, con intervenciones que también tomarán el exterior de edificio, de modo que el recorrido pueda comenzar antes de que los visitantes entren.

Esta es la segunda visita de uno de los artistas más famosos del mundo, quien ya había formado parte de la Art Basel Cities: Buenos Aires de 2018, cuando estuvo al frente de Eternity, un cementerio colectivo y pop-up para personas vivas (amigos, enemigos o personajes ficticios), instalado en la Plaza Sicilia de Palermo.

Pero no solo a trabajar vino el siempre polémico, sardónico e irónico italiano, que dedicó su tiempo libre a caminar por distintos barrios de la ciudad, fue a la ópera en el Teatro Colón, navegó por el Riachuelo y, como todo visitante, se llevó su foto bailando tango en La Boca. Y, además, respondió vía mail a los cuestionarios de distintos medios.

Entre las obras más conocidas del artista conceptual se encuentran Novecento (1997), un caballo taxidermizado suspendido en el aire mediante arneses; La Nona Ora (1999), que representa al papa Juan Pablo II derribado por un meteorito y rodeado de vidrios rotos; Him (2001), una figura infantil arrodillada revela, al observarla de frente, el rostro de Adolf Hitler; Frank and Jamie (2002), dos esculturas de cera de oficiales de policía de Nueva York colocados boca abajo contra una pared, después de los atentados del 11 de septiembre; America (2016), un inodoro funcional de oro macizo de 18 quilates y Comedian (2019), la emblemática banana adherida a una pared con cinta adesiva.

En este intercambio epistolar internético, Cattelan sostuvo que no espera que una obra enseñe algo ni que vuelva mejor a quien la contempla: "Me interesa cuando una imagen entra en tu cabeza sin pedir permiso y sigue regresando, incluso cuando preferirías pensar en otra cosa".

Además, reflexionó sobre la relación arte y el humor, sobre como el chiste "baja la guardia" y ayuda a confrontar al público sobre "si mismos", el uso de la incomodidad y el silencio en sus obras.

Cattelan nunca asistió a una escuela de arte ni tuvo un profesor de esa disciplina, por lo que evita dar consejos sobre la formación académica y considera que ese ámbito puede ser valioso para quien ya tiene una dirección propia, porque permite conocer a otros creadores, intercambiar ideas y encontrar docentes que aceleren un proceso. Sin embargo, no cree que "una institución pueda producir a un artista desde cero".

También reflexionó sobre su más famosa pieza, Comedian, conocida popularmente como 'la banana de Cattelan', la relación entre arte, atención y mercado, el límite entre provocación y marketing y el uso de la inteligencia artificial, entre otros temas.

La entrevista con Infobae Cultura:

— En una entrevista declaraste que "el arte no limpia, ensucia". ¿Qué debería quedarle al espectador después de enfrentarse a una obra?

— Una mancha, preferiblemente difícil de quitar. No creo que una obra deba enseñarte algo ni convertirte en una mejor persona. Me interesa cuando una imagen entra en tu cabeza sin pedir permiso y sigue regresando, incluso cuando preferirías pensar en otra cosa.

A veces ocurre con obras que no te gustan en absoluto. Te parecen equivocadas, molestas, incluso estúpidas. Después, años más tarde, siguen ahí, mientras que de muchas otras que habías admirado casi no recuerdas nada.

— Tu enfoque satírico es innegable. ¿Por qué crees que el humor es tan importante y, al mismo tiempo, por qué piensas que escasea tanto en la producción de la mayoría de los artistas?

— No estoy seguro de que los artistas tengan poco sentido del humor. Quizá tienen demasiado poco sentido del humor respecto de sí mismos.

El mundo del arte te alienta a cuestionarlo todo, salvo, a veces, tu propia importancia. Puedes atacar la religión, la política, el capitalismo, pero si alguien se ríe de tu obra, de pronto se convierte en un asunto muy serio.

Para mí, el humor acorta distancias. Un chiste baja la guardia y luego quizá adviertes que aquello de lo que te estabas riendo también tiene que ver contigo. Los mejores chistes tienen cierta crueldad y a menudo tampoco perdonan a quien los hizo.

— ¿Qué papel le atribuyes a la creación de cierto silencio incómodo en algunas obras? ¿Es una búsqueda intencional o simplemente sucede?

— Por lo general no pienso en el silencio, pienso en la situación. Puedes decidir las dimensiones de una obra, su ubicación, lo primero que verá el espectador. Pero no puedes decidir qué sentirá.

Me interesa el momento en que las instrucciones habituales dejan de funcionar. No sabes si reír, indignarte, acercarte o irte. Y durante unos segundos no haces nada.

— Hace varios años participaste en Art Basel Buenos Aires con una acción colectiva titulada "Eternity", en la que se presentaban epitafios para tumbas hipotéticas. ¿Qué fecha y qué epitafio elegirías para el arte contemporáneo?

— Pondría la fecha de mañana. Así habría que cambiarla todos los días.

Y como epitafio: THE MARKET LOVES A GOOD FUNERAL.

Al mercado le encanta un buen funeral.

— ¿Por qué te interesa mantener la tensión entre la atracción y el rechazo?

— No nos atraen solo las cosas que aprobamos. De hecho, a veces ocurre exactamente lo contrario. Me interesa ese momento en el que te sorprende tu propia reacción. Cuando algo te fascina y, al mismo tiempo, quisieras tomar distancia de ello.

Creo que pasamos buena parte de la vida intentando volver coherentes sentimientos que no lo son. Una obra no tiene por qué ayudarnos necesariamente en esa tarea.

— No tuviste una formación artística formal y una vez declaraste que, si la hubieras tenido, habrías abandonado la práctica: ¿Crees que la formación puede apagar el espíritu creativo?

— Nunca estuve en una escuela de arte ni tuve un profesor de arte. Por eso desconfiaría de mí mismo si empezara a dar consejos sobre el tema.

Imagino que puede ser un entorno extraordinario para quien ya tiene una dirección propia. Conocer a otros artistas, intercambiar ideas, encontrar a un buen docente: todo eso puede acelerar enormemente un proceso.

Pero no creo que una escuela pueda producir a un artista de la nada. Puede ofrecerte herramientas y conocimientos, no la necesidad de usarlos.

Yo aprendí intentando resolver problemas que a menudo había creado yo mismo. No significa que fuera la mejor manera. Simplemente era la mía.

— ¿De qué crees que habla Comedian? ¿De la relación entre lo efímero y lo que perdura en el arte? ¿Es una reflexión sobre el mercado del arte contemporáneo? ¿Por qué?

— Una de las cosas más sorprendentes de COMEDIAN es la escasa cantidad de material que hizo falta para producir una cantidad tan grande de interpretaciones.

Al principio había una banana, cinta adhesiva y una pared. Luego llegaron las fotografías, las discusiones, las acusaciones, las subastas. En algún momento, el objeto se volvió casi secundario frente a todo lo que ocurría a su alrededor.

No creo que sea simplemente una crítica al mercado. Sería demasiado cómodo, sobre todo para una obra que vive muy bien dentro de ese mercado.

Una obra puede cuestionar un sistema y, al mismo tiempo, beneficiarse de él. No hace falta fingir que una de esas dos cosas no existe.

— ¿Cuál es tu límite personal a la hora de situar una obra en la frontera entre la provocación y el marketing?

— Hay ideas que parecen extraordinarias durante unas horas. Te hacen reír, prometen un escándalo, ya imaginas los titulares de los periódicos. Al día siguiente, dejan de interesarte.

Hemos abandonado unas cuantas. Con el tiempo aprendes a distinguir una idea que solo produce una reacción de otra que plantea cuestiones más profundas, incluso morales. El marketing busca atención. El arte puede utilizarla, pero no debería agotarse ahí.

— ¿Dónde sitúas la autoría de una obra cuando intervienen artesanos, técnicos y especialistas? ¿Crees que existe una diferencia respecto del uso de la inteligencia artificial en la creación contemporánea de imágenes, por ejemplo? ¿Por qué?

— Siempre he trabajado con personas que saben hacer cosas que yo no sé hacer. Artesanos, técnicos, especialistas que a menudo encuentran soluciones que yo no había imaginado. Su contribución es fundamental.

Pero la autoría no se refiere solo a la producción material. Durante años, Massimiliano Gioni escribió y habló en mi lugar, respondió entrevistas y dio conferencias. Algunas veces fue literalmente Maurizio Cattelan.

La inteligencia artificial nos permite hoy hacer en pocos minutos pruebas que antes requerían días. Cambiar materiales, proporciones, contextos, descartar rápidamente las ideas menos convincentes.

En el plano creativo, en cambio, hasta ahora no nos ha aportado demasiado. Es un asistente muy eficiente, pero su mayor ventaja es que podemos advertir mucho antes cuándo una idea es equivocada.

— Para terminar, una pregunta que me gusta hacerles a mis entrevistados: ¿crees que el arte tiene una función en la sociedad? Y, si es así, ¿cuál?

— El arte tiene muchas funciones, no todas nobles. Puede ser una herramienta de poder, una inversión, un símbolo de prestigio. Pero también puede producir ideas que nadie había pedido.

No creo que necesariamente haga mejores a las personas. La historia del arte está llena de obras maestras y la historia de la humanidad no se ha vuelto mucho más tranquilizadora.

Tal vez su valor también esté en que podemos seguir haciéndolo sin conseguir demostrar exactamente para qué sirve.

COMPARTIR:

Notas Relacionadas

Cultura
 Un pequeño milagro de irresponsabilidad: elogio de la recomendación de libros

Un pequeño milagro de irresponsabilidad: elogio de la recomendación de libros

Por amigos, por los medios, por un librero, por una tapa atractiva. ¿Llegamos solos a los libros? Aquí, algunos datos que aclaran cómo es el camino. Y lo celebran
Cultura
Radio, streaming y podcast: qué escuchan los argentinos y cuánto tiempo le dedican a cada formato en plena revolución tecnológica

Radio, streaming y podcast: qué escuchan los argentinos y cuánto tiempo le dedican a cada formato en plena revolución tecnológica

Más del 90% de la población sintoniza emisoras cada semana con un promedio de cinco horas diarias, según revela un informe que comprueba la convivencia entre el audio digital y el medio tradicional
Cultura
La mayor "cacería de brujas" de la historia inglesa revive en una  crónica que resume paranoia, odio y fanatismo

La mayor "cacería de brujas" de la historia inglesa revive en una crónica que resume paranoia, odio y fanatismo

La profesora universitaria Marion Gibson documenta un oscuro episodio ocurrido en 1645, cuando dos hombres desataron una oleada inaudita de violencia bajo el manto de un "asesinato masivo bienintencionado"

Comentarios

Escribir un comentario
SK8JU
Completá el captcha para publicar tu comentario sin salir de la nota.
Comentarios
Aun no hay comentarios, sé el primero en escribir uno.