Luke Aikins tiene 52 años, acumula cerca de 22.000 saltos a lo largo de más de tres décadas y ostenta un récord que nadie más intentó igualar: en 2016 se arrojó desde un avión a 7.620 metros de altura sin paracaídas, sin traje aéreo y sin ningún dispositivo de frenado. Cayó ileso sobre una red tendida en el desierto de California. Ahora, una década después, el estadounidense confirmó que persigue un objetivo todavía más extremo: lanzarse desde un cohete a unos 100.000 metros sobre la Tierra, en las inmediaciones de la frontera que separa la atmósfera del espacio exterior.
De acuerdo con un artículo publicado por la revista People, el deportista detalló sus intenciones en una entrevista reciente con The Times. "Ese es el sueño, lo máximo. Lo estoy persiguiendo con mucha fuerza, es mi gran proyecto", dijo. Aunque todavía no fijó una fecha para la proeza ni precisó los aspectos técnicos, el veterano dejó en claro que trabaja activamente en la planificación de la empresa más ambiciosa de su trayectoria.
El antecedente que convierte al temerario en candidato para semejante desafío ocurrió el 30 de julio de 2016. Aquella tarde, con 42 años cumplidos, se lanzó desde una avioneta Cessna Grand Caravan a 7.620 metros (25.000 pies) sobre Simi Valley, California. Durante dos minutos de descenso libre, alcanzó una velocidad terminal de 193 kilómetros por hora y se guio únicamente por las corrientes de aire para dirigir su cuerpo hacia el objetivo.
El blanco era una estructura de polietileno de alta densidad, de 30 por 30 metros, sostenida a unos 60 metros del suelo por cuatro grúas. Un segundo antes del impacto, giró sobre su espalda para absorber la fuerza del contacto con la curvatura de su cuerpo. La maniobra resultó un éxito. La proeza, bautizada "Heaven Sent", fue transmitida en vivo por la cadena Fox ante 1,44 millones de espectadores.
Previo al lanzamiento, el Sindicato de Actores de Pantalla le exigió que portara equipo de emergencia por motivos de seguridad. La restricción fue levantada apenas una hora antes de que subiera a la aeronave. El especialista se desprendió del arnés frente a las cámaras. Según la revista, completó unas 350 prácticas preparatorias y tocó la malla con éxito 81 veces durante los ensayos.
Nacido el 21 de noviembre de 1973 en Corpus Christi, Texas, Aikins lleva la adrenalina en la sangre. Su abuelo cofundó una escuela de vuelo tras servir en la Segunda Guerra Mundial y su familia es propietaria de Skydive Kapowsin, un centro de entrenamiento ubicado en Shelton, Washington. Realizó su primer descenso en tándem a los 12 años y comenzó a tirarse en solitario durante la adolescencia.
Con el tiempo se convirtió en asesor de seguridad de la Asociación de Paracaidismo de Estados Unidos (USPA) y formó a miembros de los Navy SEALs en técnicas de caída libre. También participó como doble de riesgo en producciones como Iron Man 3 y Godzilla. En 2012, colaboró con Felix Baumgartner en su célebre zambullida estratosférica desde un globo de helio a 36.576 metros, y en 2020 asistió al ilusionista David Blaine en su acrobacia Ascension.
La iniciativa que el norteamericano describió a The Times lo situaría a aproximadamente 330.000 pies (100.584 metros) sobre la superficie terrestre, una cota que supera en más de 12 veces la de su marca de 2016. Esa cifra coincide con las proximidades de la línea de Kármán, fijada a unos 100 kilómetros del suelo y considerada el límite convencional entre la atmósfera y el cosmos.
Para concretar la idea, espera asociarse con una compañía aeroespacial privada que desarrolle tecnología de cohetes comerciales, aunque no identificó a ningún socio ni reveló cómo ejecutaría la operación. Tampoco existe, hasta el momento, un cronograma público ni una aprobación formal.
Ante quienes consideran la propuesta irrealizable, Aikins ofreció una respuesta breve: "Lo imposible es solo una opinión".