La intervención pulmonar a la que será sometido el papa León XIV incorporó una variable médica en la cuenta regresiva para su primera gira por América Latina. Aunque el pontífice manifestó su intención de sostener el programa de noviembre, su evolución tras la cirugía será determinante para confirmar las visitas a Uruguay, Argentina y Perú, así como la planificación de los operativos y eventuales feriados.
La Santa Sede informó que el Papa ingresó el martes 13 de octubre al Policlínico Gemelli, en Roma, para la extirpación de un nódulo pulmonar detectado durante un control de rutina. El parte oficial indicó que la lesión está localizada en una fase temprana y previó una internación de alrededor de una semana. Además, sus actividades públicas quedaron suspendidas hasta el próximo martes.
La gira está prevista para comenzar el 6 de noviembre en Uruguay, continuar en Argentina entre el 8 y el 11 de noviembre y finalizar en Perú. El itinerario comprende once días de traslados, celebraciones masivas y encuentros institucionales.
En una audiencia privada en el Vaticano con el arzobispo de San Juan, Jorge Eduardo Lozano, el pontífice dio una señal sobre su voluntad de viajar. Al despedirse, le expresó: "Nos vemos en la Argentina", según relataron fuentes cercanas al prelado. El encuentro ocurrió antes de la hospitalización, por lo que la decisión final quedará supeditada a su recuperación.
El Gobierno nacional evalúa establecer feriados, asuetos o jornadas no laborables durante la estadía del Papa para facilitar los operativos de seguridad, movilidad y recepción de fieles.
El esquema está ligado a las actividades previstas en Buenos Aires, la provincia de Buenos Aires y Córdoba. La agenda incluye una concentración en las inmediaciones del Monumento de los Españoles, una celebración en la Basílica de Luján y un encuentro en el predio de la Fábrica Argentina de Aviones, en Córdoba. Las disposiciones podrán variar según las necesidades de cada jurisdicción.
Por el momento, el tramo argentino continúa previsto entre el 8 y el 11 de noviembre. Esas fechas funcionan como referencia para las medidas que analizan las autoridades, aunque una modificación de la gira obligaría a revisar el calendario. La resolución también dependerá de las comunicaciones entre el Gobierno, la Iglesia y la Santa Sede.
De acuerdo con lo dispuesto hasta el momento, el lunes, fecha en la que se realizará la multitudinaria misa en Palermo, será feriado en todo el territorio nacional. El martes 10, regirá únicamente en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA)y en la provincia de Córdoba, donde el líder de la iglesia encabezará una ceremonia multitudinaria. En tanto, el miércoles 11 será feriado sólo en la provincia de Buenos Aires, ya que el sumo pontífice celebrará una misa en la Basílica de Luján.
En las reuniones preparatorias se manejó una estimación de hasta siete millones de asistentes entre las principales celebraciones. Esa proyección exige coordinación entre fuerzas federales, gobiernos provinciales, municipios, sistemas de transporte y servicios sanitarios, especialmente en los lugares que concentrarán grandes convocatorias.
El presidente Javier Milei afirmó que el Poder Ejecutivo está dispuesto a adaptar el esquema oficial si el estado de salud del pontífice obliga a modificar las fechas. "Si la situación demanda un corrimiento en la fecha, nosotros estamos dispuestos a hacer los ajustes necesarios", sostuvo el mandatario en declaraciones a Radio Mitre.
La posición del Gobierno es conservar abierta la posibilidad de reprogramar los feriados y los dispositivos logísticos, sin considerar cancelada la visita. Milei también transmitió sus deseos de recuperación al Papa y destacó la relevancia de la llegada de León XIV a un país de tradición mayoritariamente católica.
Los preparativos, por el momento, continúan. De las reuniones de coordinación participaron el nuncio apostólico, Michael Wallace Banach; el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva; la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; y la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva. La Iglesia católica argentina tampoco comunicó cambios en su plan de trabajo.
El arzobispo de Mendoza y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, Marcelo Colombo, señaló que no hubo alteraciones en la agenda. A la vez, los gobiernos de la provincia de Buenos Aires y de Córdoba ratificaron que mantienen sus dispositivos organizativos mientras aguardan los próximos partes médicos.
La intervención estará a cargo de un equipo de siete especialistas encabezado por Stefano Margaritora, jefe de cirugía torácica del Policlínico Gemelli. León XIV permanece acompañado por su médico personal, Luigi Carbone, y por el enfermero Massimiliano Strappetti. La información clínica que divulgue la Santa Sede será central para determinar cuándo podrá retomar sus actividades.
El impacto sobre el viaje dependerá del tipo de intervención, la duración efectiva de la internación y la rehabilitación posterior. Hasta ahora, la información oficial no precisó la técnica quirúrgica que se utilizará. Una cirugía mínimamente invasiva y una operación abierta implican tiempos de recuperación diferentes, aunque cualquier previsión deberá ajustarse a la evaluación médica posterior.
La exigencia del recorrido añade complejidad. Además de vuelos internacionales, el programa contempla traslados internos y actos al aire libre con grandes concentraciones de fieles.
Entre las opciones bajo análisis figuran conservar las ceremonias centrales y reducir actividades secundarias, ampliar los períodos de descanso o modificar los traslados. También podría postergarse la gira. Esa alternativa tendría consecuencias sobre la planificación política y administrativa de Argentina, que ingresará en un año electoral en 2027.
La primera señal sobre el estado de salud del pontífice se conocerá después de la operación y durante los días de internación. Hasta entonces, las autoridades civiles y eclesiásticas sostienen los preparativos para la visita.