El Reino Unido atribuyó a Irán el presunto plan fallido contra la base aérea de RAF Fairford, en el suroeste de Inglaterra, y sostuvo que la operación fue "casi con toda seguridad dirigida" por la Guardia Revolucionaria de la República Islámica (IRGC).
El primer ministro británico, Andy Burnham, afirmó este lunes ante la Cámara de los Comunes que la evaluación de Londres concluyó que el incidente del 27 de septiembre fue "altamente probable" que se coordinara desde territorio iraní. "Puedo confirmar nuestra evaluación de que es muy probable que haya sido coordinado en Irán, casi con toda seguridad dirigido por la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán", declaró.
El Gobierno británico anunció nuevas sanciones contra Teherán y la IRGC tras atribuirles la coordinación del supuesto ataque contra Fairford. Londres también convocó al embajador iraní para comunicarle que el país "no tolerará amenazas" dentro de su territorio, mientras Irán reiteró que no tuvo participación y pidió pruebas que respalden la acusación.
El Ministerio de Exteriores británico sancionó a dos ciudadanos iraníes: Ruhollah Bazghandi, jefe de operaciones de contraespionaje de la IRGC, y Shahram Ali Reza Tamarzadeh Jakki, señalado como facilitador de la red criminal Zindashti. Las autoridades los vincularon con actividades realizadas en nombre del régimen iraní y con una "clara intención" de planificar ataques en el extranjero.
Bazghandi quedó sujeto a una congelación inmediata de activos, una prohibición de viajar y una inhabilitación para ejercer como director de empresas, según informó la cancillería británica.
Los ministros de Exteriores de 29 países, entre ellos España, Estados Unidos, Australia, Canadá, Francia y Alemania, suscribieron una declaración conjunta contra las acciones atribuidas a Irán. El texto condenó "en los términos más enérgicos" el uso de ataques violentos, incendios provocados, sabotajes, ciberataques y otras actividades híbridas contra el Reino Unido y sus socios.
"Es inaceptable cualquier intento de Irán de amenazar, silenciar, intimidar, acosar, dañar o coaccionar a la población de nuestro territorio mediante intermediarios o cualquier otro medio", señalaron los firmantes. También advirtieron: "Quienes realicen actividades hostiles en nombre de Irán o de cualquier otro Estado deben saber que actuaremos para identificar, investigar, desarticular y enjuiciar estos actos".
El operativo en RAF Fairford comenzó el 27 de septiembre, después de que un agricultor de la zona alertara sobre varios hombres y furgonetas blancas en actitud sospechosa cerca de la instalación. Las autoridades declararon el hecho como un incidente "mayor" y evacuaron una aldea próxima mientras agentes armados y especialistas militares en desactivación de explosivos revisaban el área.
La investigación antiterrorista derivó en la detención de siete sospechosos, entre ellos un ciudadano con doble nacionalidad británica e iraní. Todos tienen alrededor de 20 años, seis son británicos y uno posee ambas nacionalidades, pero fueron liberados bajo fianza y ninguno ha sido acusado hasta ahora.
Los investigadores encontraron gasolina, descrita como una sustancia acelerante, en tres furgonetas vinculadas con cinco de los detenidos iniciales. No hallaron explosivos en los vehículos, según se informó.
Estados Unidos retiró la semana pasada sus bombarderos B-1 de Fairford y los redistribuyó a sus bases de origen, informó el Pentágono. La base, situada a unos 160 kilómetros (100 millas) al oeste de Londres, había sido utilizada por aeronaves estadounidenses en operaciones contra Irán, después de que Londres autorizara su empleo para acciones que calificó de defensivas contra misiles iraníes y sus puntos de lanzamiento.