A veinte años de su mítica y caótica primera aparición en las librerías, el monumental diario de Adolfo Bioy Casares sobre su amigo Jorge Luis Borges regresa en una versión definitiva y ampliada que promete revolucionar las letras hispanas. Editado por Emecé, este monumental artefacto de la intimidad literaria ?que registra más de cuarenta años de comidas, confidencias, malicias y lucidez compartida entre 1947 y 1989? ya no es ese inhallable objeto de culto por el que se pagaban fortunas en el mercado del usado.
El editor Daniel Martino dedicó las últimas dos décadas a revisar los manuscritos originales para ofrecer una obra completamente renovada que echa nueva luz sobre el universo borgeano y corrige las limitaciones de su debut en 2006. A continuación, detallamos las diez grandes diferencias que convierten a esta reedición en un libro prácticamente nuevo.
La primera edición de 2006 de Borges se publicó en un único y titánico volumen que desafiaba la física de la encuadernación y la comodidad del lector, superando las 1.600 páginas en un bloque difícil de manipular. Para esta edición de 2026, el sello Emecé tomó la acertada decisión de dividir la obra en dos volúmenes independientes. Esta división no solo vuelve los libros mucho más amables para la lectura en la cama o el escritorio, sino que distribuye el peso de una de las bitácoras culturales más extensas de nuestra historia.
La cantidad de texto creció de manera drástica entre la versión original y esta definitiva, pasando de las 1.660 páginas iniciales a un total de 2.112 páginas en la actualidad. Este incremento no es un mero capricho tipográfico; representa la adición de cientos de entradas de diario completas, comentarios adicionales y precisiones que Adolfo Bioy Casares anotó en sus cuadernos y que no habían llegado a la imprenta en la primera selección efectuada hace dos décadas por Daniel Martino.
Aunque ambas ediciones se cobijan bajo el paraguas global del Grupo Planeta, la primera versión de Borges fue publicada en coedición por Destino e Imago Mundi. Para este relanzamiento, la obra sale con el sello de Emecé Editores, una decisión cargada de simbolismo histórico si se tiene en cuenta que fue esta misma casa editorial la que publicó originalmente los libros más emblemáticos de la dupla y las Obras Completas del autor de Ficciones.
La edición de 2026 incorpora un extenso y revelador prólogo analítico firmado por Daniel Martino. En este texto introductorio, el especialista detalla los criterios detrás de la restitución de las piezas antes ausentes, narra las peripecias legales y familiares que rodearon al archivo de Adolfo Bioy Casares durante estas dos décadas y ofrece una guía de lectura indispensable para entender el diario no como un mero chusmerío, sino como una de las obras cumbres de la literatura argentina.
En 2006, la cercanía temporal con la muerte de los protagonistas y la supervivencia de varias figuras del entorno de Jorge Luis Borges obligaron al editor a postergar la publicación de ciertos fragmentos para evitar demandas judiciales o heridas personales. Con el paso del tiempo, y tras el fallecimiento de actores clave de esta historia como María Kodama, esta reedición recupera la totalidad de los pasajes que habían sido omitidos voluntariamente, mostrando el perfil más filoso, descarnado e inédito de ambos escritores.
Uno de los puntos más criticados de la edición original de Borges fue que, debido al espacio, el índice analítico no cupo en el libro y se incluyó de manera externa dentro de un CD-ROM adjunto a la contratapa, un soporte tecnológico que quedó obsoleto. En esta nueva propuesta, la editorial integró el índice de manera completamente impresa al final del segundo tomo, permitiendo que cualquier lector pueda rastrear nombres o conceptos de forma analógica y simultánea.
La versión que hoy llega a las librerías no es una simple reimpresión, sino el fruto de veinte años de investigación continua por parte de Daniel Martino. El editor no dejó de contrastar los diarios de Adolfo Bioy Casares con la correspondencia de la época, agendas de visitas y registros de la Biblioteca Nacional, logrando depurar errores de transcripción, fechas mal asignadas y lagunas temporales que se habían filtrado en la urgencia del lanzamiento de 2006.
En la primera edición, muchas de las alusiones a escritores contemporáneos, editores o figuras de la sociedad porteña quedaban en el misterio o se presentaban de forma difusa para el público general. Esta entrega suma una cantidad monumental de notas aclaratorias que permiten identificar con nombre y apellido a quiénes se referían Jorge Luis Borges y su interlocutor cuando lanzaban sus dardos más venenosos sobre libros como El Aleph, las traducciones de la revista Sur o la política cultural argentina.
Frente a la encuadernación rústica en tapa blanda que caracterizó a la gran mayoría de los ejemplares que circularon en 2006, la reedición se presenta como un objeto de alta bibliofilia. Los dos tomos están encuadernados en tapa dura con sobrecubierta, cuentan con cinta señaladora y vienen protegidos dentro de un estuche contenedor especialmente diseñado, lo que garantiza la durabilidad de una obra de consulta permanente.
El apartado final de materiales complementarios creció en más de doscientas páginas respecto de la primera entrega. Estos nuevos apéndices incluyen árboles genealógicos corregidos, cronologías cruzadas de las vidas de Adolfo Bioy Casares y Jorge Luis Borges, e inventarios detallados de las lecturas y colaboraciones que ambos compartieron bajo pseudónimos célebres como H. Bustos Domecq.