El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, afirmó que la administración del presidente Donald Trump desplegó equipos en distintos países para impulsar el aislamiento económico de Irán, por medio de la Operación Paria Económica, y celebró las restricciones impuestas a vuelos y operaciones bancarias vinculadas con la república islámica.
"Siguiendo mis instrucciones, se enviaron equipos a todo el mundo para contactar con los países y exigir medidas contra el régimen iraní", escribió Bessent el sábado en la red social X. "Estos esfuerzos están dando resultados", destacó y mencionó que Turquía y Omán suspendieron los vuelos procedentes de Mahan Air, una aerolínea privada iraní, mientras que os Emiratos Árabes Unidos paralizaron todos los vuelos de compañías aéreas iraníes. La medida afecta a una ruta relevante para las aerolíneas de Irán, ya que Dubái, principal centro comercial emiratí, recibe varios vuelos diarios desde ese país y concentra una amplia comunidad iraní, además de vínculos comerciales entre ambas naciones.
Bessent también destacó las decisiones adoptadas contra entidades financieras iraníes. El miércoles, el banco central de los Emiratos Árabes Unidos bloqueó las transacciones con Irán que realizaban las sucursales del Banco Melli, tras acusarlo de infringir normas contra el lavado de dinero, el terrorismo y la proliferación de armas. La semana pasada, Turquía revocó la licencia de la misma entidad financiera iraní.
"Incluso el liderazgo de Irán ha reconocido el costo económico de la guerra, ya que el valor del rial ha caído a mínimos históricos", expuso el secretario del Tesoro estadounidense.
Un artículo del diario The Wall Street Journal, difundido por Bessent, indicó que Jonathan Burke, subsecretario del Tesoro para la financiación del terrorismo, recorrió Medio Oriente y Europa durante dos semanas para promover la estrategia. El secretario del Tesoro la definió como el "Día D económico" contra Teherán. La cartera mantuvo conversaciones con más de 50 países, informó el diario estadounidense.
El lunes, Bessent aseguró que todas las aerolíneas iraníes "serán clausuradas en todo el mundo". Pese a esa presión, compañías iraníes de menor tamaño mantienen rutas internacionales, sobre todo hacia China.
La economía de Irán se contrajo 10,1% entre marzo y mayo de 2026, el primer trimestre del calendario persa, en un período marcado por casi siete meses de guerra, bombardeos contra instalaciones industriales y el endurecimiento de las medidas financieras de Washington y sus aliados.
Los datos del Centro de Estadística de Irán, difundidos por la agencia EFE, reflejaron que la actividad petrolera y gasífera sufrió la mayor caída, con un retroceso de 26,4%. La industria y la minería bajaron 14,7%, mientras que la agricultura creció 2,3%. El deterioro coincidió con ataques contra los sectores petroquímico y siderúrgico, que el año anterior aportaron exportaciones por USD 13.000 millones y USD 6.000 millones, respectivamente. El organismo estadístico iraní no detalló las causas de la contracción trimestral.
La ofensiva financiera estadounidense buscó limitar la venta de petróleo iraní y cerrar las redes que permiten cobrar esas operaciones o financiar importaciones a través de terceros países. Tres fuentes iraníes de alto nivel dijeron a Reuters que las nuevas disposiciones redujeron las opciones de Teherán para obtener divisas y comprar bienes en el exterior.
El bloqueo sobre las exportaciones de crudo redujo los envíos de Irán a unos 260.000 barriles diarios este mes, frente a cerca de 1,7 millones de barriles diarios durante el año anterior, de acuerdo con cifras de la firma de análisis de materias primas Kpler. Esa disminución afectó la principal fuente de ingresos del país.
Las sanciones secundarias alcanzaron a países con vínculos comerciales con Teherán y buscaron obstaculizar pagos en dólares. Las estructuras empleadas para esquivar las restricciones ?entre ellas empresas pantalla, petroleros sin registro y operaciones de contrabando? elevaron sus costos por las primas exigidas por los intermediarios.
El régimen sostiene que todavía dispone de decenas de millones de barriles almacenados en buques cisterna fuera de la zona bloqueada y que conserva capacidad para venderlos. No obstante, parte de los intermediarios abandonó esas operaciones o reclamó pagos más altos tras el endurecimiento de las sanciones.
La guerra agravó desequilibrios previos, como la depreciación del rial, la inflación elevada y las restricciones para acceder a moneda extranjera. Los ataques también dañaron instalaciones necesarias para el empleo y el comercio exterior.
(Con información de AFP)