La carrera por el Booker Prize 2026 ya tiene seis finalistas, entre ellos dos escritores que conocen el trofeo: el jamaicano Marlon James y el escocés Douglas Stuart, ganadores de las ediciones de 2015 y 2020, respectivamente. La distinción, una de las más relevantes para la ficción escrita en inglés, anunciará a su próximo ganador el 9 de noviembre.
La lista corta también incluye a la estadounidense Elizabeth Strout, que vuelve a competir tras haber sido finalista en 2022 con Oh William! y nominada en la lista larga de 2016 por Me llamo Lucy Barton. Su nueva novela, The Things We Never Say, fue seleccionada junto a obras de M. John Harrison, Luke Kennard y Rebecca Perry.
Según informó NPR, la selección reúne relatos de ficción histórica, novelas de campus y universos distópicos. La historiadora británica Mary Beard, presidenta del jurado, definió a las obras elegidas como ejemplos de una escritura que va "de lo hilarante a lo perturbador" y de lo extraño a lo doméstico.
En The Disappearers, su quinta novela, Marlon James sitúa la trama en Kingston, Jamaica, en 1988. El libro parte de un ataque de una turba contra un grupo de hombres homosexuales que prepara una obra teatral, en un contexto marcado por la homofobia.
El autor había ganado el Booker Prize por A Brief History of Seven Killings, publicada en español como Breve historia de siete asesinatos. Su nuevo título también integra la lista larga del National Book Award de este año. En una entrevista con NPR, James explicó que el episodio de violencia que inspira su novela respondía a un hecho cuya existencia intuía, aunque no había logrado comprobarlo.
Por su parte, John of John representa el regreso de Douglas Stuart, autor de Shuggie Bain. La historia se centra en un padre y un hijo que comparten un secreto, con la religión, el deber y el lugar de origen como elementos que atraviesan el vínculo entre ambos personajes.
El británico M. John Harrison, reconocido por su producción de ciencia ficción, figura entre los finalistas con The End of Everything. La novela propone un escenario posterior a un colapso, donde su protagonista recoge y comercializa objetos que llegan a la costa del Canal de la Mancha hasta que encuentra una pieza fuera de lo común.
Luke Kennard fue elegido por Black Bag, una novela cuya voz narradora se encuentra escondida dentro de un bolso negro, en la parte trasera de un aula universitaria. La obra toma como punto de partida un experimento de 1967 sobre el llamado "efecto de mera exposición", que estudia cómo la familiaridad puede modificar la percepción sobre algo que inicialmente genera rechazo.
La sexta aspirante es May We Feed the King, debut novelístico de Rebecca Perry, hasta ahora conocida por su poesía. El libro reconstruye la figura de un rey reticente a través de la perspectiva de una curadora y plantea interrogantes sobre los límites del conocimiento histórico y las formas en que se preserva la memoria.
Los seis finalistas recibirán una edición encuadernada de su libro y 2.500 euros, unos 3.300 dólares. Quien obtenga el Booker Prize sumará un trofeo y 50.000 euros, equivalentes a cerca de 66.600 dólares. La decisión final se conocerá el 9 de noviembre. Hasta entonces, la selección reúne a autores con trayectorias consolidadas y a una debutante, con novelas que abordan desde la violencia y los secretos familiares hasta el futuro distópico, la vida académica y la construcción de la memoria.