SOCIEDAD
27/05/2025
César Piscoya, amigo peruano del papa León XIV: “Roberto no es progresista, ni lo será, es muy equilibrado”
Fuente: telam
Nacido en Chiclayo, trabajó de 2017 a 2022 junto al obispo Prevost en la diócesis que el nuevo pontífice saludó en su primera aparición pública. Asegura que “es una persona serena, que escucha, y que está atenta a los signos de los tiempos”
Nacido en Chiclayo, departamento de Lambayeque, en el año 1974, César se formó en la orden agustina en Trujillo y en ese contexto conoció a quien hoy es el Papa: “Con mis padres nos fuimos a vivir a Trujillo, allí hice mi formación tanto primaria como secundaria y universidad, estudié durante 4 años Ciencias Biológicas. Casi terminando mi formación universitaria, la dejé porque entré en la comunidad agustina. Esto lo viví con Roberto quien fue a casa a invitarme a vivir esta experiencia con ellos”, suelta con naturalidad ese “Roberto” que se refiere a quien era en ese tiempo el sacerdote agustino Robert Francis Prevost Martínez.
—“Roberto”, dicho con mucho cariño, porque hemos compartido juntos desde el año 96. En ese entonces estuve en la comunidad con los agustinos, luego el proceso de formación me llevó a Bolivia, allí –por situaciones más personales y de salud– tuve que dejar la orden. En Bolivia culminé mis estudios en Filosofía y Teología, me especialicé en Espiritualidad y acompañé a monseñor Tito Solari, arzobispo de Cochabamba, por 10 años. Armé mi familia con mi pareja y mis tres hijos pero mi esposa fallece luego de 10 años de matrimonio, en el 2015.
—… y ahí se va a Roma, ¿verdad?
“Creo que Roberto buscó que fuésemos más conscientes del compromiso que tenemos como cristianos. A partir de su experiencia en Chulucanas donde llegó como misionero en el 85, 86, 87, él vuelve impregnado de todo lo allí vivido que ya los agustinos habían logrado porque durante todo ese tiempo tanto monseñor McNabb OSA, como monseñor McKniff OSA y monseñor Daniel Turley OSA, habían asumido este proyecto de diócesis que desarrollaba fundamentalmente dos orientaciones –que son las mismas que Roberto me pidió al llevarme a Chiclayo–: primero ser una iglesia de comunión y, como buen agustino, ser una iglesia que se esfuerza en la unidad; y segundo, la comunión tenemos que expresarla en la corresponsabilidad que, en términos Francisco, sería la sinodalidad. Así que comunión y corresponsabilidad son esos soportes teológico-pastorales que sostienen todo el dinamismo de Iglesia en su trabajo como pastor de la diócesis”, explica César señalando este rico espejo retrovisor que nos muestra cómo se construyen las comunidades eclesiales y cuánto determinan en ellas las presencias de laicos, sacerdotes y obispos con amplitud de miradas sobre sus realidades.
“Con Roberto, a través de este proyecto, implementamos comisiones como la de colegio integral, la de trata y tráfico, la pastoral carcelaria, la de salud. Con ellas y algunas que ya existían, como catequesis, liturgia, las propias y ordinarias, constituimos equipos de trabajo. Y esto es clave para su pontificado y estoy seguro de que así lo será”, sostiene.
“Chiclayo se encuentra en el centro de aquellos que bajan de la parte alta de la sierra de Cajamarca, de aquellos que vienen de lo que llamamos ‘ceja de selva’, Jaén, Baguas, y de los que vienen del Sur. Históricamente fue un lugar de paso y de descanso que se transformó en una gran ciudad que ahora tiene 1 600 000 habitantes pero también con todo el deterioro de la falta de atención política de los gobiernos de turno. Aquí la identidad también es un desafío porque… ¿quiénes somos los chiclayanos cuando hay gente de la sierra, de la selva, de otros departamentos? Incluso, por tener una Universidad Nacional, muchos emigran a la capital que es Chiclayo”, explica César.
—Hemos visto en estos días varias fotos de monseñor Prevost a caballo, con botas de lluvia y en inundaciones. ¿Qué sucedió en esos lugares donde la Iglesia estuvo presente a través de su obispo?
—Ya vamos conociendo varios aspectos de la personalidad del Papa León: su profundidad, concentración en el otro, factor de unidad, sereno, ¿qué le podés sumar vos a la personalidad de tu Roberto?
César continúa perfilando al nuevo Papa: una persona calmada, que escucha, muy prudente, prestaba atención al contexto y sacaba de los diálogos las respuestas que le demandaban, “incluso en algún momento lo conversamos, su prudencia hasta podría ser pecado decía él”. También ayudaba a sus colaboradores “a ser conscientes de la capacidad que nosotros teníamos para dar respuesta a los conflictos. Así lo afirmó en su primer discurso citando a san Agustín: ‘Para ustedes, obispo; con ustedes, cristiano’”.
—Estaba en Bogotá por trabajo. De verdad que fue muy emotivo, llantos de gratitud, y sí tristeza también porque no estaba cerca de mi gente y mi pueblo, pero lo viví con el entusiasmo y la alegría de los compañeros del Celam. Pude vivir la alegría de un Papa realmente dado por el Espíritu. Contentísimo, feliz, feliz de que había sido alguien con quien había compartido gran parte de mi vida y con quien había aprendido mucho pastoralmente. En cuanto al nombre de León XIV, como él lo ha expresado, León XIII, transición del campo a la ciudad, fábricas, derechos de los trabajadores, salario…
—Así es. Roberto es una persona que está atenta a los signos de los tiempos. Mi reflexión es que su intuición fue “yo acompañaré a mi Iglesia en la historia y en el contexto; en la cultura y en la diversidad” porque esa fue su experiencia en Chiclayo. Luego cuando nos dice el nombre y nos dice que está en el contexto incluso de la Inteligencia artificial y del cambio de época, ah, ok: coherencia. Ese es Roberto. Y a mí me parece fabuloso porque también es una expresión de que no solamente evangelizamos a través de los sacramentos, a través de la liturgia —que está muy bien—, sino que también evangelizamos a través de la promoción humana, del grito de la Tierra, bien preocupados por lo que está aconteciendo globalmente.
—Y lo último: si tuvieras a León XIV delante tuyo ahora, ¿qué te gustaría decirle?
Fuente: telam